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viernes, 6 de noviembre de 2020

4 FORMAS DE ENSEÑAR A LOS NIÑOS A RESPETAR A LOS DEMÁS


El respeto no es algo con lo que se nace, es algo que se debe enseñar. Si quieres criar a tus hijos siendo respetuosos, esto incluye enseñarles  a respetar a todas las personas sin distingo de edad, raza, clase social, cultura, religión, tradiciones, preferencias, sentimientos, y obviamente a respetar reglas, leyes y requisitos.

Todos sabemos que ser padres puede ser algo difícil y que cada niño es diferente. Algunos niños pueden ser un poco más difíciles que otros. Así que enseñar respeto a algunos niños puede ser algo más complejo. Pero por supuesto, el respeto es algo que todos pueden aprender, eventualmente, y que debe enseñarse.


Ahora la gran pregunta es; entonces, ¿cómo hacerlo? Muchos padres cometen el error de obligar a sus hijos a respetar amenazándolos con castigos, pero los niños lo hacen por miedo o para evitar el castigo y no porque sea lo correcto, lo que se debe hacer. 

Por lo tanto, necesitas encontrar formas firmes pero amables y desde el amor para enseñarles a respetar. Es por esto que en este artículo les traemos cuatro formas suaves de enseñar a los niños a respetar a los demás recomendadas por psicólogos:


1. IMPLEMENTAR REGLAS EN CASA

El aprendizaje empieza desde casa, así que enséñale a tus hijos a respetar ciertas reglas en la casa. Reglas que no sólo ellos, sino que también los adultos deben seguir. Para un niño, seguir reglas en casa es el primer paso para seguir las reglas en otros lugares como la escuela y en otros aspectos de su vida en el futuro.

Las reglas sirven como límites que deben aprender a respetar, aunque es posible que a los niños más pequeños se les dificulta un poco más. 

CONSEJOS PARA IMPLEMENTAR LAS REGLAS EN CASA

- Escribe las reglas, en letras grandes y claras, especialmente si hay niños que están aprendiendo a leer.

- Sienta a tus hijos y explícales bien y con detalles cada una de las reglas. Explícale la importancia de cada regla y cómo afecta al resto de la familia; por ejemplo, que deben recoger sus juguetes porque mamá y papá trabajan todo el día y quieren llegar a descansar a un lugar limpio y tranquilo. 

- Sé claro sobre las consecuencias de romper las reglas de la casa y asegúrate que tus hijos sepan que es muy en serio. Cuando incumplan alguna regla, imponga las consecuencias prometidas y recuérdale a tus hijos por qué las reglas son importantes y cuáles son sus consecuencias. Cuando hablamos de consecuencias, estas deben ser justas, claramente explicadas y para nada deben ser violentas ni llevadas por la rabia.

- Publica las reglas en un lugar visible y de fácil acceso para tus hijos, por ejemplo, en el refrigerador.


2. NO TOLERES EL MAL COMPORTAMIENTO

Es normal que a veces los niños se comporten mal o sean malcriados, pero no se debe permitir que suceda sin corregirlo. Si lo dejas pasar terminarás criando niños groseros y malcriados. 

Debes prestar mucha atención cuando estos arrebatos van acompañados con gritos, rabietas y comportamientos físicos negativos. Si no se detienen a tiempo puede que se comporten así en otros sitios como la escuela, el supermercado o en cualquier parte. Enseñarles habilidades sociales básicas como el respeto es crucial para mantener el decoro en cualquier entorno.

Entonces, ¿cómo se corta con los malos comportamientos de raíz? Así:

- Enséñale a disculparse

Es perfectamente normal que los niños más pequeños olviden o tengan problemas para recordar lo que se les está enseñando. Por eso es importante enseñarle a tu hijo a decir "lo siento" con verdadero arrepentimiento a muy temprana edad. Lo mejor es que ellos aprendan con el ejemplo, así que cuando tú te equivoques di que "lo sientes" o discúlpate o pide perdón, lo que sea que te haga sentir bien. Pero hazlo, verás como muy pronto tu hijo seguirá tu ejemplo. 


- Autoexpresión

Los niños muy pequeños carecen de dominio sobre sus impulsos, pero los que ya tienen edad suficiente para manejarlos hay que enseñarles la importancia de expresarse positivamente mediante el uso de frases en primera persona. Por ejemplo, en lugar de gritarle a tu hijo, enséñale a decir cómo se siente: ¡Estoy enojado! ¡Me siento frustrado! Este es un gran paso para enseñarle a tu hijo a expresar sus emociones de una manera menos irritante.


- Fomenta la conversación

Enséñale a hablar de lo que sienten. Por ejemplo; puedes decirle: Pareces enojado. ¿Por qué no me cuentas que te molestó? o Suenas molesto, vamos a hablar. Con esto le das a tu hijo la atención que requiere y necesita de ti, mostrándole así una manera más positiva de abordar sus sentimientos y emociones.


- Enséñales modales

Asegúrate que tus hijos sepan los modales básicos. Aunque los más pequeños a veces los olviden, recuérdaselos cuando sea necesario y, obviamente, sé tú un ejemplo a seguir de buenos modales en tu vida diaria. Mantén tu mente positiva y no te desanimes si tu hijo necesita muchos recordatorios por algún tiempo. Esto lleva tiempo, con algunos niños puede ser algo más difícil que con otros pero más adelante dará sus frutos. ¡Ten paciencia!


3. ESCÚCHALOS PARA ENTENDERLOS

A pesar de las tonterías que pueden hacer, los niños tienen sus razones para hacer lo que hacen. Si son buenas razones o no, no es tema. En lo que debes centrarte es en escucharlas. Si les estás enseñando a respetar, demuéstrales respeto. Enséñales a que si hacen algo y dicen por qué lo hicieron con amabilidad y honestidad, algo bueno saldrá de eso. Con esto, también les estarás enseñando a tus hijos a resolver conflictos y a comprender, respetar y aceptar otras perspectivas.

Los niños quieren sentirse escuchados y comprendidos por ti. Esta es la razón por la que ser un oyente activo y evitar juicios duros puede hacer maravillas en la vida de tu hijo. Sigue estos pasos para resolver los conflictos con tu hijo:


Paso 1: Pregunta

Asegúrate de preguntarle a tu hijo sobre sus acciones, emociones o sentimientos sin juzgarlo o invalidar o minimizar lo que siente. Si tu hijo no quiere hablar de ello, dile que la puerta está abierta para cuando quiera hacerlo. Mientras tanto envíalo a su cuarto.


Paso 2: Escucha

Cuanto tu hijo te explique sus acciones, sentimientos o emociones, escucha con atención y tómalo con calma. Para un niño a veces es difícil comprender sus emociones y hablar de ellas. Así que en lugar de gritar, esfuérzate en profundizar y comprender por qué tu hijo se siente así. 


Paso 3: Explica

Una vez comprendas al menos una mayor parte el punto de vista de tu hijo, explícale el tuyo. Dile qué te gustaría que cambiara. Por ejemplo, puedes explicarle que la violencia física con su hermano puede lastimarlos a ambos y que te preocupa mucho que se lastimen. No dejes que las emociones te dominen. Si tienes mucha rabia, aléjate y explícales cuando te hayas calmado. 


Paso 4: Descubre la fuente del conflicto

Encuentra la raíz del problema, lo que lo hace enojar, lo que le está molestando.


Paso 5: Sé claro

Tus hijos no leen tu mente. Tienes que explicarles qué te molesta y por qué. Gritarles los confundirá y hará que te tengan miedo. Asegúrate de que tus hijos sepan qué se espera de ellos, no dejes espacio para conjeturas.


4. EXPONERLOS A LA DIVERSIDAD

Otro tipo de respeto que muchos niños necesitan aprender es respetar a los que son diferentes a ellos. Si no lo hacen, tendrán muchos problemas en el futuro para comprender y adaptarse a las personas con las que no se relacionan. 

Es posible que algunos niños no noten o no presten atención a las diferencias, pero muchos sí. Es posible que sientan curiosidad y, si tienes suerte, te pregunten en voz baja. Pero lo más seguro es que digan algo ofensivo o imprudente en voz alta y te avergüencen. No te preocupes, es parte del proceso de aprendizaje.

Haz a un lado la vergüenza y explícales las cosas con delicadeza. No los ignore ni los mandes a callar. Es simple curiosidad, aborda sus comentarios directamente. Tus hijos no son maliciosos, simplemente no saben qué está pasando. Esta es una excelente oportunidad de aprendizaje, así que úsala sabiamente y explícale qué es diferente en esa persona y por qué, dile que debe respetarlo, que es un ser humano igual a ustedes, que está bien y que no debe hacer comentarios en voz alta que puedan hacer sentir mal o incomodar a esa persona.  

La mejor forma de fomentar el respeto por la diversidad es exponer a tu hijo a diversos grupos de personas desde que son muy pequeños. Llévelos a eventos que involucren niños de diferentes orígenes, etnias y culturas. Deja que tus hijos prueben cosas de otras culturas y enséñeles cómo hacerlo con respeto. No hables solo de las diferencias, sino también de las cosas que comparten tus hijos con las personas que los rodean.


El respeto no solo se gana. Todo ser humano merece respeto, y un niño debe criarse con este conocimiento en mente. Sino aprende a respetar, puede tener muchos problemas de comportamiento en el futuro. 

Aunque enseñar respeto a tus hijos puede ser difícil, no debes rendirte. Es muy importante para su vida y su futuro. Tarde o temprano, según el niño, tus esfuerzos dará sus frutos, y cuando se conviertan en adultos respetuosos y compasivos, sus hijos se lo agradecerán. Serán adultos amados, respetados y exitosos.


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